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sábado, 9 de diciembre de 2017

Olivos Dulces y Dragones Mágicos

La ciudad del Bosque de los Olivos Dulces

Amanecer en el Río Li Jiang, Guilin, China ( Foto: Kyon.J.)

Es lo que significa Guilin, una preciosa y tranquila ciudad, extensa, limpia, bien urbanizada, ideal para vivir, en la que se integra felizmente la arquitectura moderna con la histórica. Tiene una población total de 4,7 millones de habitantes, de los que 700.000 viven en su núcleo urbano, que se reparte entre diez parques y lagos internos, separados por los altos riscos montañosos.


Es una importante ciudad de la región autónoma de Zhuang de Guangxi, en la República Popular China, fundada en el 111 a.C. por el Emperador  Wu de la Dinastía Han. Está cruzada por el Río Li Jiang, conocido abreviadamente también como Río Li, un importante afluente del Río de las Perlas, el tercero más importante de China, tras el Río Yangtsé y el Río Amarillo.


Guilin, China ( Fuente:Wikipedia)


Su paisaje, famoso mundialmente por publicaciones culturales, revistas de viajes, y por ser escenario del rodaje de numerosas películas, fue declarado en 1996 como Patrimonio de la Humanidad por UNESCO junto con las ciudades de Beijing, Suzhou y Hangzhou. 

Su topografía está configurada por una cadena de grandes colinas rocosas de origen kárstico, perforadas por profundas cuevas y altos peñascos cubiertos de vegetación, repartidos entre una red de ríos tributarios, cascadas y lagos que desembocan en el Mar de la China Meridional hacia el Este entre Hong Kong y Macao, y en la Bahía de Ha Long hacia el Sur, próxima a Hanoi, en Vietnam del Norte, separados por la Isla de Hainan.

Crucero por el Río Li Jiang

Desde Guilin, parten diariamente cruceros turísticos fluviales, que se internan 83 km, discurriendo en caravana entre los imponentes riscos kársticos de caprichosas formas, que alcanzan hasta los 300 mt de altura, y los meandros hasta la aldea de Yangshuo, disfrutando del paisaje de pequeños bosques de bambú, viendo la fauna local, casas de los campesinos, navegando por las cuevas, grutas, colinas, visitando aldeas, mercadillos, restos culturales e históricos : esculturas dispersas, antiguas ciudades imperiales, canales dinásticos de riego, campos agrícolas de terrazas de arrozales que se extienden por las montañas, etc. Uno de los paisajes más populares y pintorescos de China, y considerado como una de las 10 maravillas acuosas del mundo por National Geographic USA. 

Crucero fluvial turístico por el Río Li. ( Fuente: China Expedition Tours)

El crucero, de  cinco horas de duración aproximada, incluye aperitivos y comida tradicional tipo buffet, en animado ambiente cosmopolita, con explicaciones didácticas y música tradicional. Tras el almuerzo, la tripulación levanta, para sorpresa de todo el pasaje, las trampillas de madera del suelo, y el barco se convierte en un impresionante y variado mercadillo de artesanía local china, ropa falsa de marca muy barata, relojes, de la que es imposible sustraerse dado el regateo de la oferta comercial que se plantea.

Río Li, Guilin, China ( Fuente:Wikipedia)

La bella ciudad de Guilin, su cuidada arquitectura y perfecto trazado urbanístico integrado con la naturaleza, sumado al inolvidable crucero fluvial por el Río Li, es uno de los atractivos turísticos más importantes de China por la belleza de su grandioso paisaje, con posibilidad de realizar excursiones, etc, para una estancia turística de 2/3 días. Fue la primera ciudad de China en desarrollar la industria turística después de 1949, siendo considerada en los libros de texto como "el mejor paisaje bajo el cielo".

Pagodas gemelas Riming Shuang T, Lago Shanhu. ( Foto: National Geographic)
Pagodas gemelas del Sol y La Luna, Lago Shanhu. ( Foto: China Globolasia.com)

El ajetreo del ir y venir turístico diurno contrasta con las escenas de la vida y el paisaje rural del atardecer, donde se puede disfrutar de escenas intimistas en el Río Li, como la contemplación sosegada de los ancianos, pescando tranquilamente en sus aguas poco profundas, en sus balsas de bambú, inmóviles como estatuas, y utilizando cormoranes amaestrados para pescar. 


Esta técnica es milenaria, los pescadores la practican de noche, bajo la luz de las candelas de  aceite, cera y actualmente de gas, colocando collares a sus cormoranes para que no puedan tragarse el pescado que capturan nadando ligeramente sumergidos junto a la balsa.


Escena de pesca en el Río Li, Guilin, China ( Fuente:Wikipedia)
Balsas de pescadores en el Río Li. (Fuente: Yangshuo County China Travel)
Pescadores en el Río Li. (Fuente: Affections of Landscapes. Foto: Zhang Liping)

En el trayecto fluvial hasta Yangshuo, se serpentea por la Colina de la Trompa del Elefante, el poblado antiguo de Daxu, la Catarata Gudong, el Pico del Portaplumas frente al Pico del Pincel, el Pico de la Cola del Pez, la Colina del Fresco de los Nueve Caballos, el poblado de Xingping, la Colina de los Cinco Dedos, la Colina del Caracol, la Colina de la Cabeza del Dragón, etc... denominaciones antiguas que obedecen a ciertos parecidos según la dirección en que se miren y la incidencia de los efectos de la luz solar. 

En cada punto, una guía historiadora del crucero ofrece las necesarias explicaciones por megafonía, en idioma chino mandarín e inglés, deteniendo la barcaza unos minutos para que los turistas saquemos fotografías desde la cubierta, donde hay que esperar los turnos de la gente: fotos, selfies, etc, para tener un hueco en las barandillas, cuestión bastante molesta.


Billete de 20 Yuanes con la imagen del Río Li. (Fuente: China Expedition Tours)

La imagen del Río Li está en los billetes de curso legal de 20 Yuanes, en reconocimiento a su belleza natural como uno de los paisajes más representativos de China.


Billete de 20 Yuanes con la imagen del Rio Li Jiang

Vista aérea de Yangshuo. Final del crucero fluvial (Foto: Ericboltz. Wikipedia)

La antigua aldea de Yangshuo es hoy, gracias a la agricultura del cultivo de arroz y naranjas, y también al turismo, una animada ciudad de 300.000 habitantes llena de pequeños restaurantes, cafés y hoteles. Sus hospitalarios y amables habitantes reciben a los turistas con espectáculos musicales, que incluyen bailes tradicionales y hermosos efectos visuales. Sus calles empedradas han sido restauradas junto a su arquitectura rural basada en el estilo Dinastía Qing, con ricas cubiertas dobles finamente decoradas, de esquinas curvadas, y  cornisas escalonadas ejecutadas en fábrica y madera con exquisito mimo.

También se pueden recorrer sus mercadillos tradicionales, y visitar numerosas tiendas donde adquirir recuerdos de artesanía local de muy buena calidad: máscaras, paneles de madera esmaltada, objetos de porcelana esmaltada, batiks, prendas de seda, rollos estampados, obras artísticas en papel pintado, etc. Todo a muy buen precio, tras el correoso pero necesario regateo. 


Río Li, Guilin, China ( Fuente: China Expedition Tours)

La magia del Río Li está en cada recodo de sus meandros y en la grandiosa escala de sus riscos kársticos, cuya presencia se va difuminando en los diferentes planos de un horizonte que se pierde entre la bruma del infinito. Su belleza, su evocadora poesía, pintura, literatura o cine son un reto para la imaginación y su paisaje ha inspirado a numerosos creadores, pero también despierta la fantasía del turista que busca ávido el mejor ángulo para captarla con su cámara de fotos. Se pueden hacer cientos de ellas, pues en cada momento cambia la luz y los efectos visuales producidos por el movimiento de las nubes. 

Rio Lijiang, Guilin (Fuente: Viajar)
























Es un paisaje único, uno de los más bellos del mundo, que solo allí se puede apreciar y describir con justicia. Su contemplación sosegada, su aplastante silencio, despierta los sentimientos humanos más nobles, incluido el romanticismo y el amor. Guilin ha sido escenario de numerosas películas, de acción como Avatar, Indiana Jones o Star Wars ... pero también de tristes historias románticas como El Ruiseñor o El Velo Pintado ... 




Desde la cubierta de la barcaza o desde la orilla del Rio Li, el sobrecogedor silencio sumado a la grandiosa belleza natural no puede dejar de admirarse ni un solo momento ... ni de día ni de noche.

¿Qué tal una copa de licor de serpiente?

Toca madrugar porque nos recogerán en el hotel a las 8.00h de la mañana para iniciar el crucero a las 9.00h. Tras varias paradas llegaremos a Yangshuo sobre las 14.00h.

- ZáoShán Jáo...- una amable, exquisita y sonriente azafata nos da los buenos días con un cálido saludo de bienvenida al barco: una reverencia que incluye una leve inclinación de la cabeza y las manos juntas a la altura del pecho, siguiendo la costumbre de la cultura del sudeste asiático.
ZáoShán Jáo...- respondemos con nuestro torpe acento chino, correspondiendo con las mismas normas de cortesía.

Una vez en el interior del barco, y encontrado asiento al lado de uno de los ventanales, cosa no siempre fácil, lo primero que se nota es el alivio del aire acondicionado. Uno de los mayores problemas de Guilin es el intenso calor y la asfixiante humedad desde primera hora de la mañana.


Crucero fluvial por el Rio Lijiang, Guilin (Foto: Nacho SM)

Tras las bienvenidas en chino y en inglés, y una explicación sobre el programa de la excursión, la caravana de barcazas se pone en marcha, y aunque habrá tiempo de sobra para sacar fotos, los turistas nos apresuramos a subir a cubierta para captar las primeras instantáneas.

Como suele ser habitual en estos casos que esperas un día azul y luminoso, el día está nublado y con bruma, muy al contrario de como se ve en las fotos de Google o en las revistas de viajes, en las que luce un espléndido sol que produce los impresionantes contrastes y contraluces tan fantásticos de las montañas del Río Li.


Crucero fluvial por el Rio Lijiang, Guilin (Foto: Nacho SM)
Crucero fluvial por el Rio Lijiang, Guilin (Foto: Nacho SM)
Crucero fluvial por el Rio Lijiang, Guilin (Foto: Nacho SM)

Nos internamos por los meandros del Río Li, rodeados por los riscos calizos de origen kárstico, que nos muestran sus caprichosas formas hasta donde llega nuestra vista. Un extraordinario paisaje que se extenderá hacia el Este, hasta el Mar de China Meridional, y al Sur hasta la Bahía de Ha Long en Vietnam del Norte. 

Pasados los momentos de adaptación  inicial de todo crucero, en los que siempre hay un cierto nerviosismo y desorden hasta acomodarse, el pasaje entra en una fase de tranquilidad y monotonía. En cubierta, los pocos turistas, sufriendo la sofocante humedad ambiental, nos dedicamos a buscar los mejores enfoques para las fotografías, o bien a disfrutar del profundo silencio, solo roto por el sonido del barco, silencio que contribuye a engrandecer este mágico paisaje de Guilin, único en el mundo. 


Rio Lijiang, Guilin (Foto: Nacho SM)
Rio Lijiang, Guilin (Foto: Nacho SM)
Formación geológica. Rio Lijiang, Guilin (Foto: Nacho SM)
Rio Lijiang, Guilin (Foto: Nacho SM)

El Río Li Jiang, afluente del Río Guangdong, o de las Perlas,  es el tercer río más largo de China tras el Yantsé y el Amarillo, y tiene una longitud de casi 450 km. Su curso fue inscrito como Patrimonio de la Humanidad en 1996, en la categoría de Bien Natural. Tiene 157 colinas rocosas singulares, 21 grandes cuevas kársticas y cientos de cuevas más pequeñas. Hay gran cantidad de reliquias culturales y templos en sus cercanías, y las rocas presentan a veces parecidos a formas orgánicas o zoomórficas, estando identificadas más de 2.000 formas escultóricas de piedra, con sus respectivos nombres, ya asumidos.


Rio Lijiang, Guilin (Foto: Nacho SM)

En las orillas se ven a veces asentamientos de los pescadores con sus barcas, o amarres para cruceros más pequeños o para desplazamientos locales, que ofrecen excursiones guiadas por las montañas.


Rio Lijiang, Guilin (Foto: Nacho SM)
Rio Lijiang, Guilin (Foto: Nacho SM)

A medio camino de Yangshuo, llega la hora del aperitivo previo al buffet del almuerzo. Lo anuncian por megafonía como manjar típico de estas latitudes, imprescindible para disfrutar de las artes culinarias chinas. Ya se sabe que viajar no es solamente ver cosas, también es conocer la gastronomía de los países. Haremos una parada técnica para estirar las piernas y curiosear por el pequeño mercadillo local, que siempre hay donde amarran los cruceros de los turistas. Los chinos aprovechan cualquier rincón para poner un mercadillo de lo que sea. 
¡¡¡ Pero, ohh sorpresa...!!! Cuando sacan las botellas...


Licor de Serpiente en el Rio Lijiang, Guilin (Foto: Tripadvisor)

El licor de Serpientes, típico de China, Vietnam, Thailandia, Birmania y Laos, es una de las bebidas más antiguas del sudeste asiático, estando registrado su uso en la Dinastía Zhou, desde el 771 a.C. Se hace mezclando el alcohol del arroz con hierbas, ginseng, bayas de goji y distintos insectos y animales, incluyendo especies de serpientes venenosas y cobras. Los reptiles se introducen enteros en la botella, a veces con vida y se dejan macerar varios meses para que el etanol absorba los jugos de la serpiente y descomponga el veneno, bebiéndose posteriormente.

Lo hay de dos tipos: el Ruou Thuoc que es un licor terapéutico típico de la medicina tradicional china,  y el Ruou Toc o licor de consumo. Ambos tienen propiedades curativas: calman los dolores musculares, reumas y de huesos. También frenan la caída del cabello, la ceguera, son poderosamente energéticos y afrodisíacos.

Licor de Serpiente ( Istockphoto/Thinkstock)

Hay una variante que consiste en beber los fluidos corporales del reptil, mezclándolos directamente con el vino en el momento de la consumición. El líquido resultante es un poco turbio, viscoso y de color amarillento. 

Es muy importante superar el primer impacto visual de la botella, que es chocante y ciertamente desagradable, pero es una cuestión puramente cultural. Pero hay que probar el Vino de Serpientes, o intentarlo, para poder decir a la vuelta del viaje que lo has probado. Tiene un sabor mezcla de pollo algo picante y pescado, o de nueces y té, dependiendo del reptil huésped. Su sabor típico de ginseng es suave al paladar, recordando al sabor de las ciruelas, o a los licores de hierbas. No obstante, tomar un trago es una cuestión de fe, y es preferible hacerlo de golpe y con los ojos cerrados.

Se vende por todas partes: mercados, tenderetes callejeros, en las tiendas especializadas en medicina tradicional y en las farmacias más exigentes de las grandes ciudades de China, donde se pueden ver todo tipo de reptiles, como las más selectivas de la calle Nanjing, en Shanghai. Las hay muy conocidas y cotizadas, que exportan a todo el mundo, alcanzando precios elevados en función del reptil residente, su calidad, fecha, etc. En Vietnam se suele tomar con jenjibre, pero hay variedad de sabores.

Superado el difícil incidente, almorzamos unos ricos macarrones en el buffet internacional, con una fría coca-cola que nos hizo olvidar cobras y culebras hasta llegar a Yangshuo. Final de trayecto y regreso en autocar, visitando los pintorescos y maravillosos paisajes, campos de arroz, templos budistas y mercadillos de la región de Guilin. Un día para el recuerdo... por ejemplo el de hoy.


Guilin y Bahía de Ha Long, Google Earth 

Y el Dragón se lanzó al Mar...


Bahía de Ha Long. (Fuente: Rutasvietnam.viajes)

Es lo que significa Ha Long. 
La Bahía es uno de los lugares más asombrosos del mundo, declarada Patrimonio de la Humanidad desde 1994, y considerada una de las 7 maravillas naturales del planeta.

Cuenta la leyenda que el pueblo vietnamita luchaba contra los invasores chinos que se acercaban por mar. El Emperador de Jade, rey de todos los dioses y gobernante del cielo y de la tierra, hizo llamar a los Dragones Mágicos para defender a su pueblo, y estos comenzaron a escupir fuego hecho a base de joyas y jade. Estas se transformaron en los islotes de la bahía, formando una enorme barrera, que terminó por hundir la flota china. Tras poner a salvo su tierra, crearon el país al que le dieron el nombre de Vietnam.

La tradición local aún sostiene que los dragones descansan en el fondo de la Bahía, donde reposan tras la crucial batalla. En recuerdo de la leyenda, todos los barcos llevan su mascarón de proa tallado, ornamentado y pintado en rojo, con cabezas de dragón. En Vietnam, el dragón es símbolo de la buena suerte y también de la realeza.


Proa de Dragón. Bahía de Ha Long (Foto: Nacho SM)

El paisaje muestra las formaciones geológicas kársticas procedentes de la región de Guilin: altos peñascos de caliza y dolomita, de caprichosas formas, cubiertos de vegetación, que ocultan infinidad de cuevas y galerías interiores a lo largo de 120 km de costa y mar abierto, formando un auténtico laberinto hasta donde se pierde la vista. 

Más de 2.000 islotes kársticos, de diferentes tamaños y alturas que oscilan entre los 50mt y los 100mt de altura salpican el horizonte de la bahía, creando una atmósfera mágica, un paisaje de inigualable belleza y un ecosistema de gran biodiversidad. El agua es de color verdoso opaco, a causa de la proliferación de algas generadas por la alta temperatura ambiental y del agua, pero en ciertas épocas del año,  las aguas pueden ser frescas y cristalinas. En cualquier caso son aguas sin oleaje, y absolutamente tranquilas.


Bahía de Ha Long (Fuente: Sobrehistoria.com)

Se llega desde Hanoi, la capital de Vietnam del Norte, situada a 160 km, hasta la ciudad de Ha Long. Desde ésta se pueden contratar las excursiones marítimas guiadas de mañana completa por la Bahía, incluyendo aperitivo, almuerzo, visitas a cuevas, playas, mercadillos en los islotes, etc. Los barcos utilizados son los tradicionales de la antigua Indochina, de casco de madera y bambú, con doble velamen de tela color naranja y forma de abanico en aleta, fabricadas con algodón rugoso, cosidas a mano, y teñidas con tintes vegetales para su protección y para poder navegar en silencio, requisito indispensable para percibir una paz absoluta, plena de la grandeza del paisaje de la Bahía. 

Los barcos tienen sus mascarones de proa tallados con las cabezas de los Dragones Mágicos. Hay también barcos perfectamente acondicionados como hoteles, con la opción de pasar la noche en la bahía, para ver su impresionante puesta de sol, amanecer y el espectáculo de las barcas de pescadores por la noche, idénticas en forma y artes de pesca a las vistas en el Río Li Jiang de Guilin, en China.


Anochecer en la Bahía de Ha Long (Fuente: Sobrehistoria.com)

Durante la travesía se pueden ver los poblados, o asentamientos flotantes de pescadores, que han hecho del mar su hábitat, teniendo de todo: dormitorios, baño, incluso pequeños jardines de cultivo propio, y aparte de la pesca, se acercan a los barcos turísticos para tratar de vender sus mercancías, tras el típico regateo.


Bahía de Ha Long (Fuente: Mil Viatges)
Casas flotantes de pescadores en la Bahía de Ha Long (Fuente: Wikipedia)
Casas flotantes de pescadores en la Bahía de Ha Long. (Fuente: Tripadvisor)

En la Bahía de Ha Long, el calor y la humedad son asfixiantes y el sol quema aunque parezca que esté nublado. Es por ello que hay que tomar las máximas precauciones, cubriendo cabeza y manos, tal como lo hacen las mujeres que navegan en las barcas que se acercan a vender sus productos a los turistas. Hay que añadir, además, el problema de los mosquitos cuando ponemos pie a tierra en los islotes, debido a la exuberante vegetación.


Bahía de Ha Long (Foto: Nacho SM)

En ningún paraje natural del mundo he notado el silencio de la Bahía de Ha Long. Cuando el barco se desliza por las aguas quietas, el silencio es sobrecogedor. Solo se rompe, en ocasiones, por el crujido de alguna madera del barco, o algún cabo del velamen, pero no es ruido sino sonidos asumidos. A donde quiera que uno mire solo ve un horizonte infinito de altos riscos de caprichosas formas. 


Bahía de Ha Long (Foto: Nacho SM)

Un laberinto de islotes, con recovecos escondidos, que esconden profundas grutas kársticas de estalactitas y estalagmitas, algunas de ellas muy conocidas en las revistas de turismo y viajes, y sorprendentes claros interiores en los que el ecosistema biológico muestra su máxima generosidad.  Los islotes se pierden en la distancia, fundiéndose en la bruma del mar, como si estuvieran bajo el pincel del pintor en  todos los tonos de la paleta de los verdes, hasta difuminarse en los grises allá lejos, en el horizonte.


Bahía de Ha Long (Foto: Nacho SM)
Bahía de Ha Long (Foto: Nacho SM)

¡¡¡ Qué privilegio ¡¡¡... Estar aquí y vivir esta sensación es un regalo de la vida. Perderse por la Bahía de Ha Long, navegando en el silencio absoluto es como aislarse del mundo, olvidarse de todo, estar en el centro del universo mitológico... en otra dimensión. El sitio perfecto para la travesía es en proa, junto a la cabeza del Dragón Mágico. Es aquí donde se comprende la lucha del Emperador de Jade contra las fuerzas del mal. 

¡¡¡ Qué historia...¡¡¡  El rey de la Dicha Pura, de las Luces y Ornamentos Celestiales, que en su nacimiento emitió un poderoso rayo de luz que iluminó toda la tierra. Creó a los seres humanos a partir de barro, y los puso a secar al sol, pero llovió, y algunos quedaron derretidos y deformados. La Mitología explica así las enfermedades y deformaciones físicas del ser humano.

El Emperador de Jade consagró su vida a ayudar a los hombres y a todas las criaturas vivas para que la tierra fuera un lugar habitable y placentero, donde alcanzaran la dicha eterna y la felicidad.

Bahía de Ha Long (Foto: Nacho SM)

En la Bahía de Ha Long se libró la batalla final contra las fuerzas del mal. El Emperador de Jade ordenó a los Dragones Mágicos que escupieran fuego contra la flota invasora enemiga, que se convirtió después en grandes piedras preciosas y joyas. La flota enemiga quedó destruida, y como resultado se formaron los infinitos islotes que vamos rodeando en nuestra navegación en silencio. Así nació la Bahía de Ha Long, y la rica tierra de Vietnam. La Bahía es su paraje natural más representativo, famoso y hermoso.


Bahía de Ha Long (Foto: Nacho SM) 

Poco más hay que añadir a la sensación de paz absoluta, que se siente navegando en silencio por las aguas verdes de la Bahía. El calor quema aunque no haga sol, y la humedad es asfixiante. Pero hay ocasiones en la vida en las que hay que vivir los lugares que uno tiene la fortuna de ver, disfrutarlos o sufrirlos en su atmósfera más exigente, para extraer su quintaesencia, en el desierto calor, en Ha Long la humedad, en los Glaciares Patagónicos frío... y dejarse llevar por las sensaciones extremas.

Llegaré con quemaduras en brazos y cara, pero viviré esta travesía navegando entre los grandes peñascos en el silencio absoluto. Mi mente quedará en blanco, con la mirada perdida en el infinito del horizonte sin fin, y respiraré profundamente para llenarme con el penetrante olor a mar de la Bahía de Ha Long ...
  
Bahía de Ha Long (Foto: Nacho SM)
Bahía de Ha Long (Foto: Nacho SM)
Bahía de Ha Long (Foto: Nacho SM)
Bahía de Ha Long (Foto: Nacho SM)

Navegaré en proa, y mi Dragón Mágico me protegerá, guiará mi rumbo y me llevará a través del serpenteante laberinto de islotes, sus joyas preciosas y de verde Jade. Tenemos toda la mañana por delante y estaré a su lado todo el tiempo, mirando el paisaje, sacando fotos y disfrutando de este lugar único en el mundo. 

Me enseñará la Bahía con orgullo, me adentrará en el universo geológico de sus impresionantes cuevas santuario, como Hang Sung Sot, Hang Dau Go, Hang Thien Cung, Hang Bo Nau, Dong Tam Cung, Hang Trong, etc, me paseará por sus pequeñas y preciosas calas de blanca arena donde me bañaré, para probar las cálidas aguas verdes, y me subirá al mirador de la Isla Dao Ti Top, el más elevado de Ha Long, tras subir la infernal escalera de cientos de peldaños, espantando nubes de ávidos mosquitos. 

Desde arriba me mostrará el horizonte sin fin de Ha Long, su reino, que llega más allá de donde alcanza la vista en las cuatro direcciones del viento ... Y cuando esté exhausto me ofrecerá los frutos de la Bahía para comer y beber. Y una vez satisfechas todas las necesidades y disfrutado del reino del Dragón Mágico, me traerá de vuelta. En el camino de regreso, acariciaré su cabeza con agradecimiento, y él me susurrará  que nunca olvidaré su reino: la Bahía de Ha Long.


Bahía de Ha Long desde el mirador de la Isla Dao Ti Top. (Foto: Nacho SM)
Bahía de Ha Long desde el mirador de la Isla Ti Top. (Foto: Nacho SM)

En la Bahía escucharé el silencio, y miraré al infinito de las cuatro direcciones tratando de ver el final, mientras aparto las gotas de sudor que, cayendo por la frente, entran en mis ojos. Sentiré la paz absoluta en el cuerpo y el alma de este lugar inconmensurable y único en el mundo. 

Cerraré los ojos, y cuando los abra nuevamente veré los islotes como grandes piedras preciosas y rocas de jade verde. Mi Dragón Mágico y yo, navegaremos raudos por las aguas y volaremos por el cielo de Ha Long, buscando el eterno sueño de la felicidad. Sueño del que despertaré cuando llegue a la orilla...
"Nota final: Este reportaje es la narración de las experiencias vividas en un viaje a Vietnam realizado en 2008, y otro viaje a China en 2009. He tratado de interpretar Guilin y Ha Long desde una perspectiva personal, para no caer en la literatura meramente descriptiva, de las crónicas que abundan tanto en las revistas de viajes como en Internet. Mi intención nunca es agotar los temas desde el conocimiento del investigador o del historiador, aportando minuciosos datos exactos, si no en despertar el interés del lector sobre el tema concreto narrado, o bien de generar la curiosidad que a veces termina con la decisión de hacer las maletas para cruzar el ancho mundo hasta los maravillosos países del Sudeste Asiático. En cualquier caso, y dado que este mundo es muy pequeño, siempre hay una sorpresa final ..."
  Epílogo: Y Salvador en la orilla...

Cuando estuve en Ha Long, no vi nada especial de arquitectura contemporánea, en la que siempre me fijo, porque fue en 2008. Pero la sorpresa fue cuando me enteré que Salvador Pérez Arroyo había sido galardonado como el Arquitecto del año 2013, y Premio Nacional de Arquitectura en Vietnam, por su obra del Museo Quang Ninh, construido en primera línea de la orilla de la bahía.



¿Qué podría decir yo de Salvador Pérez Arroyo?... Sabía que se había instalado como arquitecto en Hanoi, Vietnam, pero ignoraba su rápida ascensión profesional, hasta llegar a este importante galardón, en tan singular emplazamiento.

Ya le dediqué mi reportaje "Las Torres Azules de Vetusta", que llegó hasta su estudio en Hanoi, Vietnam. Un reportaje que ha batido de momento el récord de visitas del blog "...entre la 42 y la Quinta". Allí, en el epílogo, cuento nuestro encuentro en Venecia con motivo de la Bienal de Arquitectura, con cena, copas, paseo nocturno, y la interesante despedida en el Pozo de San Zacarías. 

Años después, tuve la suerte de cenar con él en Oviedo. Eso fue a finales del año pasado, en compañia de nuestro común amigo y también arquitecto Miguel Angel Martínez San Miguel. Siempre tuve buena sintonía con él, química, buen feeling y hemos mantenido largas y entretenidas conversaciones de Arquitectura, Arte, etc. Fue mi tutor en el Proyecto Fin de Carrera en 1979, así que le conozco desde aquel tiempo, y he seguido con atención su trayectoria profesional.


Salvador Pérez Arroyo explicando su obra del Museo Quang Ninh, en Ha Long

Es un gran arquitecto, creador e imaginativo, un intelectual, un genio y un gurú de la arquitectura. Tiene además ese punto de ironía e ingenio gracioso, que a mi me encanta de las personas. Una noche de cena y copas con él es como hacer un curso intensivo de Arquitectura y Arte, como volver a estudiarlo todo otra vez, pero concentrado en 5 ó 6 horas. Es seductor, vital, culto, simpático, ingenioso, inteligente, brillante, gran conversador que sabe hablar muy bien, pero también escuchar, tratando de agradar en todo momento. Alguien me dijo una vez que Salvador, en el trato directo, es como "un encantador de serpientes"... Tiene una mente rápida, prodigiosa y es un torbellino de conocimiento.

En la Bahía de Halong proyectó el Museo Quang Ninh, dedicado a la historia de la Bahía de Ha Long, formado por tres prismas puros de vidrio negro, unidos por pasarelas, pero separados para permitir las vistas a la bahía a su través, y evitar así convertir el edificio en una barrera visual. 

El edificio tiene una pureza volumétrica extrema, sin otro material que el vidrio negro, destacando sus marcadas aristas en sus contrates de luz. Su geometría es casi mineral, pues hace alusión al carbón. Las minas de carbón forman parte de la historia del pasado de la región, y Salvador utilizó esta historia como metáfora para el proyecto.


Frente principal del Museo Quang Ninh, en Ha Long. Arquitecto Salvador Pérez Arroyo
Frente principal del Museo Quang Ninh, en Ha Long. Arquitecto Salvador Pérez Arroyo

Cada uno de los tres prismas, tiene su propio acceso por una gran escalinata que ocupa todo su frente, a fin de dar monumentalidad al conjunto. En el prisma central se desarrolla una rampa para minusválidos, que va zigzagueando en varios tramos, hasta salvar la diferencia de cota entre la calle y la planta de acceso al museo.

Frente principal del Museo Quang Ninh, en Ha Long. Arquitecto Salvador Pérez Arroyo
Espacios intermedios. Museo Quang Ninh, en Ha Long. Arquitecto Salvador Pérez Arroyo

Museo Quang Ninh, en Ha Long. Arquitecto Salvador Pérez Arroyo
Rampas para minusválidos. Museo Quang Ninh, en Ha Long. Arquitecto Salvador Pérez Arroyo

Bloques de carbón. Museo Quang Ninh, en Ha Long. Arquitecto Salvador Pérez Arroyo

Los espacios intermedios entre prismas son de gran riqueza arquitectónica. Están dominados por las dos pasarelas de conexión, que al estar en diferentes niveles adquieren protagonismo por su estructura vista, su perspectiva y su pulcro acabado en vidrio negro opaco y el transparente, conformando espacios exteriores de estancia muy atractivos, con mobiliario exterior, piezas de exposición de gran formato y objetos escultóricos de marcado carácter arquitectónico, cuidadosamente diseñados y situados para delimitar espacios de estancia.


Pasarelas de conexión. Museo Quang Ninh, en Ha Long. Arquitecto Salvador Pérez Arroyo
Pasarelas de conexión. Museo Quang Ninh, en Ha Long. Arquitecto Salvador Pérez Arroyo

Espacios intermedios. Museo Quang Ninh, en Ha Long. Arquitecto Salvador Pérez Arroyo

La Bahía de Ha Long fue escenario de cruentos bombardeos durante la Guerra de Vietnam, y sus playas fueron utilizadas para el desembarco de la flota norteamericana, por lo que tiene una sección del edificio dedicada a esta luctuosa y triste parte de su historia.


Interior del Museo Quang Ninh, en Ha Long. Arquitecto Salvador Pérez Arroyo
Interior del Museo Quang Ninh, en Ha Long. Arquitecto Salvador Pérez Arroyo
Interior del Museo Quang Ninh, en Ha Long. Arquitecto Salvador Pérez Arroyo

Los espacios interiores del museo recogen en su discurso expositivo la historia de la Bahía de Ha Long en todos sus aspectos históricos, desde su formación geológica, flora, fauna acuática y terrestre, barcazas antiguas, fotografías, audiovisuales y arte antiguo y contemporáneo. Asimismo, el tercer prisma derecho alberga una biblioteca con más de 100.000 volúmenes, áreas de estudio, cafetería, telecentro de consulta y salas de conferencias. 

El proyecto de Salvador se limita a la creación de tres grandes contenedores con espacios interiores libres y expeditos de estructura, para exponer aquellos elementos de todos los formatos posibles, que la dirección técnica del museo considera necesarios para mostrar al visitante el discurso expositivo sobre la historia de la Bahía de Ha Long.


Ceremonia del galardón. Museo Quang Ninh, en Ha Long. Arquitecto Salvador Pérez Arroyo

Los vietnamitas, siempre celosos y estéticamente perfectos en sus rituales, celebraron el galardón tanto en ceremonia pública en el Salón de Actos, como en el propio edificio premiado. Así, en la foto superior, podemos ver a Salvador Pérez Arroyo, segundo varón por la derecha.


Salvador Pérez Arroyo. Premio Nacional de Arquitectura Vietnam 2013

Salvador Pérez Arroyo. Premio Nacional de Arquitectura Vietnam 2013

Salvador Pérez Arroyo. Premio Nacional de Arquitectura Vietnam 2013

Pero a escasos doscientos metros del museo (Edificio 1), Salvador ha diseñado y construido otro espectacular edificio, que nada tiene que ver en cuanto a diseño, color y forma: el nuevo Centro de Planificación, Exposiciones y Congresos de Quang Ninh (Edificio 2), también en la orilla de la Bahía de Ha Long, llamado abreviadamente QNEPEC. Un edificio icónico y de marcada forma orgánica. 

Situación en la Bahía de Ha Long de los dos edificios de Salvador Pérez Arroyo.

Dispone de suficientes salas para todo tipo de actividades: exposiciones, talleres, conferencias, etc, y salones de actos integrando visualmente la bahía como fondo. Su función está orientada a la promoción, exhibición y conocimiento de la región, sus proyectos actuales y de futuro, sus recursos, promoción turística, la vida acuática y el ecosistema de la bahía. El complejo consta de dos edificios independientes pero conectados por núcleos verticales de comunicaciones, ascensores y escaleras mecánicas.


Centro de Exposiciones y Congresos. Bahía de Ha Long. Arquitecto Salvador Pérez Arroyo.
Salón de Actos con la Bahía como fondo. Arquitecto Salvador Pérez Arroyo.
Techo practicable del Salón de Actos. Arquitecto Salvador Pérez Arroyo.

El primer edificio, de planta elíptica, consta en realidad de dos cuerpos de volumen curvo superpuestos, que albergan los espacios de recepción y salón de actos, cuyo escenario está abierto a la bahía, a fin de integrar el paisaje en la arquitectura. Su forma orgànica asemeja a las cáscaras de los moluscos de las perlas que abundan en Ha Long.


El segundo edificio, cuya forma en planta recuerda un boomerang, va curvándose en pendiente hasta finalizar su vuelo sobre la gran concha, en un gesto arquitectónico que desafía las leyes de la gravedad. Tiene una atrevida forma curva dinámica y orgánica vermiforme, blanda, invertebrada, de color blanco intenso, vidrio negro y generatriz variable, con lo que su grosor es también variable. 


Interior Centro de Exposiciones y Congresos. Arquitecto Salvador Pérez Arroyo.
Interior Centro de Exposiciones y Congresos. Arquitecto Salvador Pérez Arroyo.
Interior Centro de Exposiciones y Congresos. Arquitecto Salvador Pérez Arroyo.
Interior Centro de Exposiciones y Congresos. Arquitecto Salvador Pérez Arroyo.
Interior Centro de Exposiciones y Congresos. Arquitecto Salvador Pérez Arroyo.

El acristalamiento tiene formas curvas aleatorias formando parte de la piel de su estructura orgánica, pero desde el interior integra el cielo y la bahía, capturando el extraordinario paisaje en su arquitectura. Su programa funcional expositivo es un recorrido lineal de ida y vuelta, adaptado a la pendiente de su forma arquitectónica curva. En él se exponen los recientes proyectos de modernización de la región y las características principales de sus recursos industriales, agrícolas y turísticos.



Centro de Exposiciones y Congresos. Bahía de Ha Long. Arquitecto Salvador Pérez Arroyo.
Centro de Exposiciones y Congresos. Bahía de Ha Long. Arquitecto Salvador Pérez Arroyo
Centro de Exposiciones y Congresos. Bahía de Ha Long. Arquitecto Salvador Pérez Arroyo.


El conjunto del Edificio 2 es completamente distinto en concepción y respuesta de forma al Edificio 1, pero esa es una constante en en trabajo de investigación de la arquitectura de Salvador Pérez Arroyo

La mayoría de los arquitectos actuales retoman soluciones experimentadas, y validadas, en proyectos anteriores, pareciendo que están siempre copiándose a sí mismos, manteniéndose lineales en el discurso de un mismo proyecto, con las variantes lógicas del programa funcional y de los condicionantes del emplazamiento, pero no es el caso de Salvador, que se reinventa a sí mismo en cada proyecto, planteándose nuevos retos y formas atrevidas no experimentadas antes, como si fueran su primera creación arquitectónica.

Centro de Exposiciones y Congresos. Bahía de Ha Long. Arquitecto Salvador Pérez Arroyo.

Museo y Centro de Planificación y Exposiciones parecen edificios divergentes y contrarios en el proceso creativo, aunque sean del mismo autor: uno es radicalmente geométrico, prismático, mineral, y de color negro intenso, mientras que el otro tiene forma claramente orgánica, con forma de gusano, vermiforme, y es de color predominante en blanco con las zonas acristaladas en vidrio tintado en negro.

Centro de Exposiciones y Congresos. Bahía de Ha Long. Arquitecto Salvador Pérez Arroyo
Centro de Exposiciones y Congresos. Bahía de Ha Long. Arquitecto Salvador Pérez Arroyo
Centro de Exposiciones y Congresos. Bahía de Ha Long. Arquitecto Salvador Pérez Arroyo
Centro de Exposiciones y Congresos. Bahía de Ha Long. Arquitecto Salvador Pérez Arroyo

Ambos edificios: Museo al fondo y Centro de Exposiciones en primer plano, más los espacios ajardinados intermedios, forman la nueva orilla cultural de la localidad de Ha Long. Por las noches de los fines de semana son el centro de reuniones de la juventud, que acude a la bahía, atraída por la cálida brisa y las noches estrelladas, sintiéndola como suya y perpetuando la vinculación generacional con ella.

Bahía de Ha Long. Arquitecto Salvador Pérez Arroyo (Foto: Tan Truan Son)

Sin duda por su carácter icónico, están convirtiéndose en los nuevos símbolos de la ciudad, y referencia como la nueva arquitectura que marcará los caminos culturales y turísticos del futuro de Ha Long, y sus travesías por la Bahía.

Centro de Exposiciones y Congresos. Bahía de Ha Long. Arquitecto Salvador Pérez Arroyo
Centro de Exposiciones y Congresos. Bahía de Ha Long. Arquitecto Salvador Pérez Arroyo
Centro de Exposiciones y Congresos. Bahía de Ha Long. Arquitecto Salvador Pérez Arroyo
Centro de Exposiciones y Congresos. Bahía de Ha Long. Arquitecto Salvador Pérez Arroyo

La construcción del Centro se realizó por módulos de estructura metálica anular, transportados por tierra y mar, y ensamblados por grandes grúas, siguiendo la generatriz de ancho y sección variable variable hasta su remate final.

Montaje del Centro de Exposiciones y Congresos. Arquitecto Salvador Pérez Arroyo

Construcción del Centro de Exposiciones y Congresos. Arquitecto Salvador Pérez Arroyo
Construcción del Centro de Exposiciones y Congresos. Arquitecto Salvador Pérez Arroyo
Construcción del Centro de Exposiciones y Congresos. Arquitecto Salvador Pérez Arroyo

Construcción del Centro de Exposiciones y Congresos. Arquitecto Salvador Pérez Arroyo
Construcción del Centro de Exposiciones y Congresos. Arquitecto Salvador Pérez Arroyo
Construcción del Centro de Exposiciones y Congresos. Arquitecto Salvador Pérez Arroyo
Construcción del Centro de Exposiciones y Congresos. Arquitecto Salvador Pérez Arroyo

Su perfil estilizado, pese a su tamaño, apenas tiene impacto visual en la orilla de la Bahía de Ha Long, si no más bien le aporta un perfil  vermiforme, orgánico, como un gusano saliendo de su cáscara, o a veces como una serpiente naga, semidiós inferior de la mitología hinduísta, que se mantiene equilibrada y erguida en el aire oteando lo que sucede en la bahía. No obstante ambas arquitecturas, con sus características funcionales y formales divergentes, han dado personalidad y una nueva imagen a la orilla principal de Ha Long, huella que lleva la firma del arquitecto español Salvador Pérez Arroyo.


Centro de Exposiciones y Congresos. Bahía de Ha Long. Arquitecto Salvador Pérez Arroyo
Arquitecto Salvador Pérez Arroyo

Salvador Pérez Arroyo (Madrid 1945), desarrolla una intensa actividad como arquitecto allá donde se establece. Comenzó en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, alcanzando la Cátedra de Construcción y Tecnología Arquitectónica, momento en que le conocí siendo  mi tutor en el Proyecto Final de Carrera en 1979. Desde entonces le profeso sincera admiración por la constante evolución, calidad y capacidad de su trabajo. 

En 1992 recibió  numerosos premios, entre ellos, el Premio Anual Ciudad de Madrid, y el Premio de Asturias de Arquitectura por el Palacio de Deportes de La Guía, en Gijón. En Oviedo ha construido numerosas obras públicas, culturales y deportivas, pero también residenciales privadas, como las famosas Torres de Colores de La Losa de Oviedo, o las Torres Azules de Montenuño, que fueron objeto de un amplio reportaje en el blog "...entre la 42 y la Quinta". Reportaje que viajó hasta Vietnam, donde tuvo gran difusión para mi sorpresa, y que él  mismo me agradeció por corréo electrónico, batiendo el récord de visitas de mi blog, hasta la fecha actual.

Arquitecto Salvador Pérez Arroyo

En su impresionante currículum figuran obras de restauración histórica patrimonial por toda España, así como en Italia, en Nápoles, Roma y Vicenza restaurando la Basílica de Palladio entre otros importantes edificios, como figura en su website. También ha trabajado en restauraciones en Venecia, públicas y privadas, donde tuve ocasión de cenar con él con motivo de la Bienal de Arquitectura, y disfrutar de un paseo nocturno hasta la célebre, y misteriosa, despedida en el Pozo de San Zacarías, donde transcurre el interesante final del reportaje "Las Torres Azules de Vetusta".  

En estos últimos años desarrolla su trabajo en Vietnam, desde su importante estudio en Hanoi, rodeado de numerosos colaboradores y jóvenes arquitectos. Allí está redactando proyectos no solo para Vietnam, también para Moscú, San Petersburgo, Beijing y otros lugares del mundo. 

Y, a propósito de este reportaje, por la geología kárstica del Río Li Jiang en Guilin y la Bahía de Ha Long en el norte de Vietnam, aprovecho para dar a conocer sus dos importantes obras en su orilla, obras que llevan el sello de uno de los mejores arquitectos del momento actual en el  mundo, de los más creativos, y uno de mis maestros de la arquitectura. 

El año pasado estuve cenando con él en Oviedo. Desde entonces han pasado muchas cosas y mucha vida, para bien o para mal, pero ansío repetir el encuentro, pues una cena y copas de sobremesa con Salvador, es estar horas hablando de lo divino y de lo humano, un aprendizaje permanente, un baño de conocimiento, y para mi reencontrarme con la vocación ... respirar el aire puro de la Arquitectura. 

Quizas algún dia ...


El autor con Salvador Pérez Arroyo. Oviedo, Noviembre de 2016